Què fem amb els pobres? Era la pregunta que ahir es feia l’Església. Què fem amb les persones en perill d’exclusió social? És la pregunta que avui es fa l’Església. L’Estat del Benestar és una demanda social que, amb aquestes paraules, fa temps l’Església ha fet pròpia de tal manera que ja forma part de la seva Doctrina Social.La qüestió, a hores d’ara, no se situa en debatre el si o el no de l’Estat del Benestar. La veritable qüestió és: Quina dimensió donem a l’Estat del Benestar. I aquest és, ara per ara, l’element clau sobre el que ha de girar el debat.

Els experts en aquestes qüestions ens aporten dues dades rellevants. Primera, la despesa social està molt allunyada del que, tècnicament, es denomina “la mitjana europea”. Segona, el diferencial entre nosaltres i la resta de països europeus, on suposadament ens hem de situar, pràcticament no ha variat en els darrers anys. És a dir: som menys solidaris i no hem millorat gaire en els darrers anys.


Hace unos años mi hija viajó a África. Concretamente a Níger y más concretamente a una población llamada Zinder. Pasó unas largas semanas trabajando con una amiga suya, cooperante, en un proyecto social. Hizo relación y amistad con un puñado de familias, sin distinción de creencias.

Hace unos días, su amiga se puso en contacto de nuevo con ella. Ya no vive en Zinder ni tampoco en Níger. A pesar del alejamiento ha mantenido los contactos para mantener viva la relación.

Las noticias que ha recibido son estremecedoras.

A raíz de lo que pasó en París ocho familias cristianas, con las que ambas habían convivido, han sido víctimas de una serie de ataques.

Han quemado las Iglesias Evangélicas donde se congregaban.

Han quemado y destruido sus pobres hogares.

Han perdido todo lo que habían acumulado en el transcurso de toda su vida. Incluso, han matado sus pocos animales y han arrasado sus pequeños huertos.

Se han quedado sin nada.

Si vivían por debajo del umbral de la pobreza, antes de estos denunciables sucesos, ahora viven por debajo del umbral de la supervivencia.

Están atormentados y desconcertados.

La suya es la mirada de las víctimas.

Cuando alguien les ha explicado por qué les han atacado, su sorpresa ha sido mayúscula.

No acaban de entender por qué ellos tienen que pagar por lo que ha hecho o ha dicho una revista que se publica en París.

Estas ocho familias argumentan que ellas nunca han tenido relación con esta revista, ni con París y, ni siquiera, con toda esta dolorosa situación.

Hay una chica, que trabaja en una ONG, que está tratando para canalizar ayuda económica para tratar de paliar la situación de estas ocho familias.

Es una persona de confianza.

Ni arreglaremos el mundo ni la raíz del conflicto, pero si ayudamos a estas ocho familias tendrán un fundamento desde el que podrán rehacer sus vidas.

Por si crees que puedes ayudar te adjunto el link:

http://www.gofundme.com/kxfxgc

Hace frío.

Hay lugares donde hace mucho frío.

Demasiado frío, sobre todo en aquellos hogares donde no se puede hacer frente al gasto que representa el coste de la energía.

Hay hogares que no pueden pagar la energía que ha de aliviar su frío.

Un invierno más.

Un año más.

Las mismas excusas para no dar las respuestas que necesitamos.

En esta vieja Europa no hay excusas que valgan para dejar que la gente pase frío en su casa durante el invierno.

Aplaudo a los políticos que se esfuerzan por conseguir que en ningún hogar se pase frío pero levanto mi voz profética en contra de todos aquellos otros políticos que, con excusas de mal pagador, encuentran razones para no arbitrar medidas que eviten que se pase frío este invierno.

La voz profética no es una amenaza.

Es una denuncia.

Es una llamada a la conciencia.

Es una demanda.

Es un ruego.

Es un llanto de dolor.

Lloramos por quienes están pasando frío pero comprometemos nuestra voluntad para evitarlo.

Es la manera de evitar que la gente, nuestra gente, pase frío.

Que los políticos cambien sus políticas o comprometiéndonos a cambiar a estos políticos.

Queremos vivir sin frío.

Ni frío en los pies.

Ni frío en los corazones.

Primera idea:


Los últimos acontecimientos terroristas del 7 de este mes en París contra el semanario 'Charlie Hebdo' sólo merecen la más contundente condena. Sin matices. Sin palabras disfrazadas. Claro y muy alto: es un acto reprobable y condenable. Y así lo tenemos que hacer y lo hacemos desde la Comunidad Protestante.

Segunda idea:

Lo que también debe quedar muy claro es que es un acto terrorista realizado por terroristas. Terroristas que no tienen nada que ver con ningún tipo de religión ni de religiosidad.

No son personas religiosas que cometen un acto terrorista.

Son terroristas que cometen un acto terrorista.

Acto terrorista y persona religiosa es una contradicción en términos: o terrorista o religioso. Hay que elegir. Ambas realidades son incompatibles en una misma persona.

La tercera, y última, idea.

Hay que poner sobre la mesa la reivindicación de la convivencia y de la paz social.

No debemos hacer el juego a los terroristas, que quieren exportar su guerra entre nosotros.

La nuestra es una sociedad pacífica y llamada a ser pacificadora.

Tenemos derecho a la discrepancia pero en una sociedad democrática, es decir: de derecho, las discrepancias se resuelven pacíficamente en los tribunales de justicia.

Y esta es la gran lección que no debemos olvidar nunca.

Claro que este semanario ofendió a más de una conciencia e hirió a más de una sensibilidad. Incluso podemos admitir que blasfemó (Ofender lo que se considera sagrado por parte de una religión). Pero, aún así, la blasfemia debe defenderse en un tribunal. Y cuando se dicte sentencia esta deberá ser acatada: Los presuntos ofendidos y los presuntos ofensores.

Esta es la esencia de la democracia.

Hay que recordar, en este punto, que la democracia moderna ha nacido en el seno de la tradición protestante y que, con el tiempo, este comportamiento social se ha ido imponiendo en buena parte de nuestro mundo. Es decir: sabemos de lo que hablamos.

Seamos demócratas.

Y porque lo somos: condenamos a todos los que quieren recurrir a la violencia para defender sus discrepancias.


El 31 de octubre del año 1517 Martín Lutero clavó en la puerta de la catedral de la ciudad alamana de Wittenberg, las hoy famosas "95 tesis" sobre cuestiones religiosas candentes en aquellos momentos.

Este documento no sólo abrió un debate teológico, sino que cambió el sentir de la historia de la Iglesia y, por extensión, la marcha de la propia historia.

Como es obvio las Iglesias Protestantes de todo el mundo, y más concretamente de Europa, quieren-queremos, celebrar este acontecimiento como el hito histórico que es y significa.

A pesar de que la Reforma Protestante ha llegado a nuestras tierras con siglos de retraso también nosotros tenemos que empezar a plantear la celebración de esta fecha como un hito histórico.

Esta celebración ha de permitirnos, a la Comunidad Protestante, tomar conciencia de nuestra propia historia y al resto de la sociedad tomar conciencia de nuestra realidad.

En poco tiempo la fecha formará parte de nuestro presente, por lo que ahora lo que tenemos que hacer es empezar a anticiparnos para que cuando llegue este hito lo podamos celebrar todos, es decir: unos y otros, tal y como se merece.

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