martin luteroUn año más todos los protestantes nos reunimos el 31 de octubre para celebrar el día de la Reforma Protestante. O mejor dicho: el día en que simbólicamente se inició la Reforma Protestante. Sin duda, una fecha para recordar sea cual sea nuestra fe y, incluso, para aquellos que dicen no tener ningún tipo de fe religiosa.

Todavía hay mucho desconocimiento por una gran parte de nuestra sociedad sobre lo que significó la Reforma Protestante en el seno de la Iglesia de aquella época y lo que ha significado hasta el día de hoy, tanto a nivel de espiritualidad como a nivel social.

La Reforma no sólo significó una mirada diferente de entender a Dios, sino que significó una mirada diferente de entender la fe cristiana.

La edad media llevó a la Iglesia todo el sistema penitencial que a principios del siglo XVI proponía la redención de nuestros pecados no sólo mediante las obras, sino gracias a la generosidad del bolsillo. Cuantas más indulgencias se compraran con dinero más perdón conseguiría.

Esta mercantilización de la salvación generó un bache de tal dimensión en el corazón de Lutero, y de buena parte de la gente que le rodeaba, que fue el calor que atizó el fuego reformador.

Lo que Lutero puso sobre la mesa, en su lectura del texto paulino a los Romanos, fue que la salvación sólo dependía de nuestra fe, que nada que pudiéramos hacer nos abría la puerta del corazón de Dios excepto la aceptación del camino ya establecido: creer en Jesús.

Parecía, y parece, una respuesta sencilla. Tan sencilla que para algunos representa una dificultad poder aceptarla.

La Reforma Protestante fue un llamado a depositar nuestra fe en Jesús.

Es la misma llamada que hoy presenta el mensaje reformado: creer en Dios es cuestión de fe. De fe en Jesús.

Dicen los expertos que cuando el cristianismo llega al 10% de la población de un país hay un impacto cultural sobre la sociedad afectada. Si aceptamos esta aportación como válida deberíamos preguntarnos si el cristianismo entre nosotros contribuye al cambio y a la justicia social o si fomenta, o acepta como válidos, los abusos de poder.

Si la justicia social es apoyar a los pobres y a las personas en riesgo de exclusión social entonces deberíamos llegar a la conclusión de que o bien el cristianismo aún no ha llegado al 10% de nuestra población o bien nuestra identidad cristiana se ha perdido por el camino porque el resultado no es el esperado.

En contra de los que quieren arrinconar la fe cristiana a la privacidad debemos afirmar que el seguimiento de Jesús no sólo es un acto comunitario, sino que es un acto social.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué puede aportar la fe cristiana a la sociedad actual?

El cristianismo aporta el mensaje de Jesús para restablecer nuestra relación personal con Dios; el cristianismo aporta el acercamiento de Jesús a aquellos que sufren, que lloran, que son injustamente tratados, que viven en condiciones de pobreza, que son víctimas del racismo o la violencia; el cristianismo aporta su denuncia profética sobre las causas que originan este dolor.

El cristianismo es una amenaza positiva contra el "statu quo" cuando las vidas de las personas son cambiadas por Jesús, cuando este cambio nos lleva a comprometernos a trabajar por un mundo más justo y cuando ponemos el dedo en la llaga al dejar al descubierto el origen de tanta injusticia.

Éstos son los valores del Reino de Dios que hacen que el cristianismo sea una amenaza contra el "statu quo".

Ahora habrá que ver por qué razón todavía no lo estamos consiguiendo.

Según publica la prensa más de 12.000 personas han sido asesinadas por esta organización , cientos de niñas han sido secuestradas para venderlas como si no fueran seres humanos y más de 50 Iglesias Cristianas han sido asaltadas.

Y estos son los hechos de los que tenemos noticia.

Los acontecimientos han trascendido por su magnitud y actualmente ya forman parte de la agenda de trabajo de muchos países y de los principales líderes mundiales.

La gente, tan normal como todos nosotros, al comentarlo sabe perfectamente de qué estamos hablando.

Detrás de esta acción continuada hay una manera de interpretar la realidad.

Yo diría que hay una amenazante manera de interpretar la realidad.

La gente normal como nosotros nos sentimos amenazados por gente extremista como ellos. Gente que ha hecho de su extremismo su razón de ser. Lo peor es que nos quieren hacer creer que lo hacen en defensa de una determinada religión.

No es verdad.

Lo hacen en nombre de su extremismo y utilizan una determinada religión como cobertura de sus acciones.

Todo extremismo es fanático y el fanatismo es la negación de la religión. De cualquier religión. Por definición una persona religiosa es, y debe ser, una persona que hace el bien a quienes lo rodean. Es una persona que no se deja llevar por los fanatismos de este mundo.

Permitidme que cite a Santiago, un autor del Nuevo Testamento cristiano.

En el capítulo 1 de su libro y en el versículo 27 escribe: "La religión pura y sin mancha delante del Dios y Padre es esta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad de este mundo".

Nos resulta fácil identificar el fanatismo de los componentes de Boco Haram.

La pregunta que todos nos debemos hacer cada día es más difícil de identificar: ¿Vigilo para no caer en la malicia (fanatismo, extremismo, simplismo) de este mundo?

Emitir 1.500 programas por televisión es un hito histórico y si, además, se han emitido 1.500 programas evangélicos en España esta cita más que histórica es cósmica.

Pero esta es la realidad del programa evangélico de la televisión gallega "Nacer de Novo" que de la mano de su director, Jaime Fernández, ha conseguido este hito más que remarcable.

Aún recuerdo la amabilidad de Jaime Fernández el día que visité los estudios de la televisión gallega. Una vez nos enseñó las instalaciones, vimos el programa que estaba preparando y fuimos testigos de la buena acogida con que era recibido Jaime entre sus compañeros; nos hizo una propuesta que nos sorprendió: intentar que el director le pueda recibir -nos dijo-.

Y dicho y hecho.

Después de esperar un rato, el director de entonces nos recibió en persona para explicarnos el apoyo institucional que daban, y siguen dando, a él programa evangélico de su televisión.

A todos nos sorprendió no sólo como tan rápidamente nos había acogido sino el apoyo que tenía Jaime Fernández para realizar su tarea.

Gracias a este apoyo el programa evangélico gallego se emite cada semana, como también lo hace el que se emite por televisión española, a diferencia de la televisión catalana en la que el programa evangélico "Néixer de Nou" se emite una vez al mes.

Lo que la mayoría de personas no saben es que el programa protestante que se emite por TV3 cada último domingo de mes se llama "Néixer de Nou" porque es el nombre que había puesto Jaime Fernández en su programa: "Nacer de Novo".

Los dos nos propusimos que todos los programas evangélicos, a las televisiones públicas, tuvieran el mismo nombre.

Nosotros con "Néixer de Nou" hicimos lo que era necesario que hiciéramos.

Ahora lo que hace falta es animar y felicitar a Jaime Fernández, a la televisión gallega y a todas las iglesias evangélicas de Galicia que han colaborado con este magnífico programa por haber llegado a hacer 1.500.

Me faltan palabras para felicitar de todo corazón a todos vosotros que sigáis siendo un ejemplo para todos aquellos que vamos detrás.

Que Dios os siga bendiciendo.

Veníamos reivindicándolo desde casi siempre y finalmente nos han escuchado. El BOE de 30 de diciembre de 2013 publicó la Ley 27/ 2013 según la cual para abrir un Centro de Culto ya no será necesaria licencia previa por parte del Ayuntamiento correspondiente.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde pero sea muy bienvenida la noticia.

Finalmente se ha conseguido que sólo sea necesario comunicar a la autoridad correspondiente la apertura de un nuevo centro de culto. De esta manera se eliminan de entrada, de una vez y para siempre, las tentaciones y las arbitrariedades de determinados ayuntamientos que se creían en el derecho de poder regular, en la práctica, la Libertad de Cultos de ese país y, por extensión, la Libertad Religiosa.

Han sido necesarios demasiados años, demasiado llanto y un creciente distanciamiento de la Comunidad Protestante en relación a nuestra democracia para poder llegar finalmente a ese punto.

La democracia, especialmente en los últimos años, no está dando respuestas a la Comunidad Protestante.

Que en la Europa del siglo XXI la Iglesia Protestante deba concentrarse en la calle para pedir Libertad de Centros de Culto quiere decir que algo se ha hecho mal -y no hemos sido precisamente nosotros quienes lo hemos hecho mal-.

Este cambio de tendencia no es la solución. Es la primera respuesta a la solución. El hecho de que sólo sea necesario comunicar a la administración municipal la apertura de un Templo Evangélico no quiere decir que los nuevos templos no deban cumplir con la correspondiente normativa urbanística. Y aquí radica, precisamente, la clave de toda la cuestión.

Si los ayuntamientos piden a los Templos Evangélicos los mismos requerimientos que piden a la Iglesia Católica estaremos en el camino de salida para dejar de sentirnos discriminados. Al menos en este punto. Yo diría más: hasta que no se arregle la cuestión de la cofinanciación debería pedirse a los Templos Evangélicos menos requerimientos que a la Iglesia Católica porque no disponemos de los mismos recursos económicos para hacer frente a tanto gasto.

Si en lugar de hacerlo de esta manera se nos piden unos requerimientos imposibles de cumplir habremos hecho este camino para volver, otra vez, a la casilla de salida: cambiar todas las cosas para que nada se mueva.

El BOE ha hecho su parte del camino.

Ahora la pelota del crédito democrático está en el tejado de los ayuntamientos.

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