Un 70% de la población "considera importante el hecho religioso"

Según datos hechos públicos por la Generalitat de Cataluña un 70% de la población considera importante el hecho religioso. La noticia es importante y merece destacarse. Es importante por la noticia en sí: tal y como muchos venimos diciendo desde hace muchos años la religión sigue formando parte intrínseca de nuestra vida y, es importante, por el buen uso que la Dirección General de Asuntos Religiosos hace de este dato.

Durante demasiados años se ha querido secuestrar el hecho religioso en el rincón de la privacidad. Se ha querido demostrar que la religión formaba parte de la antigüedad y que la modernidad pedía cualquier otra cosa que no fuera la religión.

A pesar de las victorias parciales, especialmente en Europa, que ha obtenido la voluntad manifiesta -como nunca antes en el transcurso del siglo XX- de hacer desaparecer la religión, no se ha conseguido el objetivo.

Incluso podemos decir que, en algunos lugares, la religión está más viva que nunca.

Por esta razón los profetas del desastre religioso quieren hacernos creer que lo que hoy vivimos en nuestra sociedad es lo que se vive en el resto del mundo.

O dicho de otro modo: el aparente desinterés por el hecho religioso que se vive entre nosotros es igual en todas partes.

Pero, la verdad sea dicha, es que ni siquiera es verdad aquí: entre nosotros.

Porque resulta que también entre nosotros el interés está, a todas luces, muy vivo.

Otra cuestión es si las confesiones religiosas sabemos hacer llegar nuestro mensaje a la gente de hoy en día o si lo hacemos tal y como cabría esperar.

Admitiendo que el nivel de respuesta obtenido por las diferentes confesiones es significativamente desigual, hay que apuntar que este es un punto en el que no toda la culpa recae en el lado de las confesiones.

La falta de interés mediático por la diversidad y pluralidad religiosa, la falta de interés entre la inteligencia del país para participar en el debate teológico entre cultura y fe o la falta de aceptación por parte de determinadas administraciones de esta pluralidad no ayuda en nada.

La buena noticia es que el hecho religioso sigue siendo de interés para el gran público.

El reto es cómo administramos esta noticia.

Cáritas acaba de publicar un estudio según el cual España es el segundo de Europa en pobreza infantil. Evidentemente hay quien quisiera amordazar ésta y otras voces que ponen el dedo en la llaga.

Por este motivo ahora es cuando hay que mostrar nuestra solidaridad con Cáritas.

La valentía de Cáritas de decir las cosas tal como son, y de decirlo desde su plataforma, ha permitido amplificar el drama de la pobreza que se está viviendo.

En este país hay debates que siempre se quieren ahogar. La necesidad de ayudar a las familias a educar a sus hijos, la libertad religiosa, la pobreza y otros son debates que, en el supuesto que se abran, se hacen con la boca pequeña y terminan sin cambios sustanciales que modifiquen la situación actual.

Pero la realidad es terca y acaba imponiéndose.

Es el caso de la pobreza.

No podemos ocultar el incremento de la pobreza extrema y de la pobreza relativa de los últimos años.

Incluso la propia Unión Europea ha denunciado esta situación.

La denuncia de Cáritas, y de todas las otras ONGs de Acción Social que lo han hecho y que lo seguirán haciendo, no debe caer en saco roto. Debe contribuir a incrementar la conciencia social.

Difundir el dolor que generan estas situaciones es una buena manera de contribuir a incrementar nuestra conciencia social.

Hace poco se ha celebrado en la ciudad de Barcelona la II Cumbre Interreligiosa Iberoamericana. Este tipo de cumbres son encuentros previos que se organizan antes del encuentro anual de jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos. Su propósito es poner en la agenda de los máximos dirigentes de cada país una serie de propuestas de trabajo que contribuyan a un mayor profundización en las libertades y en el desarrollo económico.

Por segunda vez en la historia se ha considerado que la perspectiva de las Confesiones Religiosas puede ser una aportación significativa a las conclusiones finales de la Cumbre.

La verdad sea dicha es que para el GTER, el Grupo de Trabajo Estable de Religiones, -organizador del encuentro junto con Religions for Peace- ha sido un reto importante organizar este evento y trabajar para llegar a unas conclusiones finales que respondan a la expectativa creada.

Este nuevo espacio de servicio y testimonio debe llevarnos a una profundización en nuestra propia reflexión sobre la parte del espacio público que estamos llamados a ocupar.

Si hace unos años el reto era trabajar para fomentar el diálogo interreligioso y para fomentar el diálogo con la sociedad civil, el reto de hoy en día es ser capaces de poner sobre la mesa propuestas de trabajo con vocación de cambio social.

Ya no basta con decir que queremos dialogar. Hoy en día hay que decir sobre qué queremos dialogar y cuál es nuestra hoja de ruta para este diálogo.

Tal vez por esta razón, en lugar de insistir tanto en el diálogo, lo que hoy tenemos que hacer es empezar a construir el discurso interreligioso. Este no debe ser un discurso en el que debatamos entre nosotros tal y cual cuestión teológica, sino en el que debatamos entre nosotros, desde las respectivas perspectivas de fe, cuáles son las carencias de este mundo que debemos denunciar y cuáles son los caminos que hemos de emprender para enderezar estas situaciones.

El reto es importante porque este discurso interreligioso no puede ser la resultante del pensamiento particular ni de una persona ni tampoco de una confesión, sino que debe ser fruto de un proceso que nos lleve a construir juntos respuestas para aquella parte del mundo a la que podemos aportar propuestas.

El reto nos pilla un poco a contrapié. Las situaciones de crisis que nos rodean, por su gravedad, exigen lo mejor de todos nosotros pero estemos atentos a este reto, no sea que la crisis nos haga perder el necesario discurso interreligioso que entre todos debemos construir.

Tengo un buen amigo que se pasa media vida en el aeropuerto. Es decir: viajando. Es un pastor protestante que trabaja a nivel mundial con una dedicación más centrada en Europa y América, especialmente en Latinoamérica.

En las pocas ocasiones en que podemos encontrarnos para charlar me gusta que me explique cómo va la Iglesia Protestante más allá de mi propia mirada. Y casi en todas las conversaciones acabo constatando que el cristianismo vive un momento de gran vitalidad y más particularmente la Iglesia Protestante.

Su visión sobre el cristianismo es muy diferente de la mirada que ofrece una buena parte de tertulianos cuando hablan sobre el cristianismo. Estos, en general, hablan de la Iglesia para referirse a la Iglesia Católica como si la Iglesia Ortodoxa o la Iglesia Protestante no existieran. Cuando hablan de la crisis de fe, creen que lo que nos pasa en Europa es lo que está pasando en el resto del mundo. Y cuando analizan la situación, lo hacen siempre desde una lectura política de la vida. Para no entrar en la polémica sobre la falta de respeto que muchos de ellos y de ellas manifiestan cuando hacen referencia al Espíritu Santo.

A modo de ejemplo mi amigo me comentaba que en China la Iglesia Protestante ha pasado de un millón de personas antes de la revolución comunista a los actuales 50 millones para añadir, a continuación, que se calcula que dentro de 40 años será el país con más protestantes, y quizá cristianos, de todo el mundo.

Que la vieja y desorientada Europa haya perdido el camino de la fe no significa que en el resto del mundo las cosas vayan de la misma manera. Esto es lo que parece que no entienden determinados tertulianos.

Recuerdo las últimas palabras de mi amigo la última vez que nos encontramos: espero que algunos de estos tertulianos que opinan sobre el cristianismo mirándose el ombligo estén mejor informados del resto de cuestiones sobre las que opinan.

Un deseo que, estoy seguro, muchos compartimos.

Discípulo.- Es alguien que se ha comprometido a tomar la forma de la persona que le está enseñando (Jesucristo), es un seguidor, imitador de las enseñanzas, es alguien que se identifica con su maestro y que vive de acuerdo con la enseñanza recibida. El discípulo requiere disciplina para seguir las instrucciones de Jesús que es nuestro Maestro. Pero nos cuesta ser disciplinados. Para lograrlo Dios nos ha dado herramientas:

1.-La Biblia.- Contiene la Revelación, debemos dedicarle tiempo a la lectura de ésta, ya que nos ayuda alcanzar la Fe y el conocimiento de Dios que viene por el oír lo que dice la Biblia, al respecto Romanos 10;17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

2.- El Espíritu Santo.- (Romanos 8:11): “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Es decir, el Espíritu Santo nos da poder para cambiar nuestras vidas y es necesario que no solo viva en nosotros, sino que crezca y que actué en nuestras vidas, no debemos resistirnos a su actuación; (2ª de Corintios 3:18) dice: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

3.- La Oración.- Orar es, Hablar con Dios, y para hablar con Dios es necesario que creas que Él es el que galardona a los que le buscan. En otras palabras. Debemos tener Fe en el Dios de amor. Nuestra Fe es probada cuando hablamos con Dios, porque, estamos dirigiéndonos a alguien a quien nuestros ojos físicos no ven. Locura, para el incrédulo, para el creyente, es una necesidad y un deleite. Tú no ves al viento con tus ojos, pero sabes que existe porque lo sientes. Lo mismo es con Dios, no lo vemos, pero, creemos en Él, por que lo sentimos.

4.- Circunstancias.- Adversidades, Tribulaciones y Turbulencias.- Pablo habla de orar en todo tiempo. Somos más vulnerables a los ataques del enemigo cuando no oramos. Este prepara circunstancias en nuestra vida para derrotarnos, él quiere que estemos demasiado ocupados, distraídos o negligentes en cuanto a la oración. Sabe que una vez que dejemos de orar, pronto caeremos en un estado de preocupación y ansiedad, las cargas se nos volverán más pesadas sintiéndonos desanimados y cansados. Al final, nos sentiremos emocional, espiritual y físicamente débiles, si bajamos la guardia el enemigo ataca. No podemos permitirnos esto. (1ª Tesalonicenses 5:17) en forma clara dice: “Orad sin cesar”.

5.- Tentaciones.- Solo hay una manera para ser lo suficientemente fuerte y resistir los engaños y trampas delenemigo, debemos tener una relación en la que Dios esté siempre hablando a nuestro corazón, y nosotros estemos siemprehablando con Él. No tendremos la capacidad de discernir como debemos enfrentar las tentaciones a menos que estemos orando como debemos. El enemigo quiere que creamos que hay tiempos cuando no necesitamos de Dios. Nuestro adversario se llena de odio cuando nos ve de rodillas. Pero Dios es omnipresente y siempre es accesible.Nadie puede ponerse nuestra armadura espiritual, si queremos lo mejor de Dios para nuestras vidas, hagamos de la oración un habito constante.

CONCLUSIÓN.- Pensemos en términos de un aparato telefónico. Si colgamos la llamada se desconecta. “Orad sin cesar” significa no colgar, permanecer siempre en línea con Dios. Así, Él quiere que vivamos.

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